La agencia semioficial Tasnim -vinculada a los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria- reportaba en un despacho, citando a dos fuentes cercanas a la negociación, que, en la última propuesta negociada, la Administración Trump ha aceptado levantar de manera temporal las sanciones que pesan sobre el sector petrolero iraní mientras duren las negociaciones.
Entretanto, el presidente estadounidense, Donald Trump, había avisado este domingo a Teherán en declaraciones al digital Axios que se les acaba el tiempo para las negociaciones y volvía a amenazarlas con «no quedar nada de ellos» de retomarse la vía militar contra la República Islámica. Según dos fuentes estadounidenses citadas por el mismo medio, la primera reacción de la Casa Blanca sobre la última propuesta iraní no es positiva: ni supone una mejora significativa ni es suficiente para un acuerdo. La misma información del periodista israelí Barak Ravid avanza que el presidente estadounidense se reunirá el martes con su equipo de asesores en materia de seguridad para abordar las distintas posibilidades bélicas.
La autoridad del estrecho del golfo Pérsico
Además, este lunes Teherán anunciaba oficialmente a través del Consejo Supremo de Seguridad Nacional la creación de la Autoridad del Estrecho del golfo Pérsico para oficializar el cobro de peajes e imponer permisos obligatorios de tránsito en Ormuz, que viene siendo desde comienzos de marzo en el punto más caliente de la contienda. El cierre de la vía marítima, por donde transita normalmente el 20% del petróleo y del gas mundiales, ha provocado ya serias perturbaciones en la economía planetaria.
La citada Autoridad ofrecerá a partir de ahora «actualizaciones en tiempo real» sobre las operaciones en el Estrecho. En uno de sus primeros mensajes, la institución de nuevo cuño insistía en que la navegación en Ormuz «está sujeta a una coordinación completa» con estas entidades, por lo que «el paso sin permiso será considerado ilegal».
Además, tras los ataques denunciados por Riad -los tres drones que ingresaron en su espacio aéreo procedían de Irak, según las autoridades saudíes- y Abu Dabi, la brecha entre el régimen islámico y sus vecinos del Golfo sigue acentuándose. A lo largo de la jornada, las autoridades emiratíes calificaron de «acto terrorista» contra «un proyecto pacífico» el ataque con drones registrado en la mañana del pasado domingo contra la planta nuclear de Barakah. Por su parte, la Guardia Revolucionaria, unidad de élite e ideológica del régimen teocrático de Teherán y hoy en control pleno del poder, reivindicaba ayer ataques contra grupos kurdos en el norte de Irak, a los que vincula con Estados Unidos e Israel, en medio de supuestas transferencias de armamento.
«El principal problema de la Administración Trump es que sus propuestas basadas en la imposición no están cambiando el comportamiento de los nuevos líderes iraníes. Al plantear posiciones maximalistas, dificulta que estos puedan aceptarlas, especialmente teniendo en cuenta la vulnerabilidad de su posición interna y la necesidad de consolidar apoyos dentro del sistema político», asegura a LA RAZÓN el analista hispano-iraní Daniel Bashandeh. A juicio del politólogo, «la lógica de Trump se basa principalmente en seguir ejerciendo presión para forzar un cambio de comportamiento. Sin embargo, más que combinar presión e incentivos, su estrategia se basa en el uso de la fuerza, sin ofrecer recompensas políticas que faciliten una salida negociada».

























































