POR EDITH M. LEDERER
NACIONES UNIDAS (AP) — El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió “un mundo construido sobre la interdependencia”, al pronunciar el martes su último discurso ante la reunión anual de líderes mundiales, en la cual encaran un formidable menú de desafíos, desde el cambio climático y la guerra, hasta la desigualdad y la inteligencia artificial.
Desde hace tiempo, el líder de la ONU ha instado a los mandatarios a no renunciar a la cooperación y la toma de decisiones compartida frente a la aceleración de los desafíos globales y el aumento de la competencia entre grandes potencias.
El mensaje del martes en la Asamblea General de la ONU cobró mayor urgencia porque Guterres deja el cargo a finales de este año.
“Las líneas de falla en nuestro mundo se están ensanchando”, dijo, mencionando guerras atroces, el aumento de las temperaturas y la inteligencia artificial, entre otros asuntos.
En lugar de permitir que el futuro siga desviándose hacia la fragmentación, el transaccionalismo y la desconfianza, pidió “un mundo construido sobre la interdependencia y sostenido por una densa red de conexiones económicas, políticas, sociales y tecnológicas”.
Su discurso abrió la parte principal de la mayor reunión diplomática mundial del año. Los líderes de los 193 países miembros de la ONU se dirigen unos a otros y a la comunidad internacional, y exponen sus esperanzas, planes y quejas.
Guterres también reprendió el pensamiento de que la fuerza hace el derecho, diciendo a las superpotencias que reconozcan “que su potencia no es tan super”. Los últimos años han dejado claro que “el poder militar, por sí solo, no puede garantizar la paz”, afirmó.
Sin embargo, aproximadamente una hora después de que hablara Guterres, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció una visión diferente e igualmente franca del poder.
“Mientras otros han prometido fuerza, yo la he utilizado para hacer de Estados Unidos el país más poderoso del mundo”, declaró Trump.
Reiteró su opinión de que la ONU tiene “un gran potencial”, pero la reprendió por lo que calificó de “imponer la agenda de extrema izquierda de burócratas globalistas”. Luego criticó a organismos como la Corte Penal Internacional, de la que Estados Unidos no es parte.
Guerras encabezan la agenda esta semana
La reunión anual de alto nivel en la Asamblea General de la ONU estará marcada por grandes guerras en Irán, Gaza, Ucrania, Sudán, Congo y Myanmar, y por una pregunta persistente: ¿pueden los líderes hacer algo para ponerles fin?
¿Y qué pueden hacer ante el implacable aumento del calentamiento global que amenaza el futuro del planeta, las crecientes desigualdades dentro de los países y entre ellos, y los sobresaltos de la economía mundial, mientras las rutas marítimas y las cadenas de suministro bloqueadas elevan el costo de vida?
El futuro de las Naciones Unidas también estará, sin duda, en el temario. A sus 81 años, sus potencias siguen siendo las naciones vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, no los principales actores globales del siglo XXI.
Los 193 países miembros de la ONU han acordado un amplio paquete de reformas que incluye actualizar instituciones clave como el poderoso Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia ejercen una influencia desproporcionada por su poder de veto. Sin embargo, la reforma es más fácil de decir que de implementar.
Entre bambalinas, habrá especulaciones sobre quién dirigirá la ONU a continuación. El segundo mandato de cinco años de Guterres termina el 31 de diciembre, y no ha surgido un sucesor claro.
Guterres cerró su discurso reconociendo su próxima partida y prometiendo “nunca, nunca rendirse” en los valores que representa la ONU.
“Dondequiera que esté, haga lo que haga, seguiré defendiendo la convicción de que la paz es posible”, dijo, antes de abandonar el podio en medio de una prolongada ovación de pie. Se llevó la mano al corazón.
Trump, Netanyahu y Zelenskyy son algunos de los protagonistas
No cabe duda de que la ONU sigue siendo el lugar clave de encuentro para sus 193 países miembros y sus líderes. Se espera que unos 130 jefes de Estado y de gobierno hablen ante la Asamblea General, junto con decenas de ministros.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron también hablará el martes. El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, hablarán el miércoles.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se dirigirá a la asamblea el jueves. Por segundo año, el presidente palestino Mahmud Abás no acudirá a la ONU porque Estados Unidos se ha negado a concederle una visa. Aun así, se dirigirá a la asamblea por videoconferencia ese mismo día.
Estados Unidos, en virtud de su acuerdo con la ONU para albergar a la organización, tiene la obligación de permitir que diplomáticos de todos los países miembros asistan a las reuniones.
Igualmente reveladora es la lista de ausentes. El presidente de China, Xi Jinping, se reunirá con Trump en Washington el miércoles, pero se salta el encuentro de la ONU y envía en su lugar a un vicepresidente.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, tampoco acude, y el presidente de India, Narendra Modi, se ha retirado.
El embajador de Francia ante la ONU, Jérôme Bonnafont, afirmó antes del arranque de la Asamblea General que es “extremadamente crucial” que los líderes mundiales apoyen esta semana a la ONU como el lugar donde se reúnen las naciones del mundo, especialmente en un momento de tanta polarización.
“Creemos en el multilateralismo”, manifestó, “y creemos que la semana de alto nivel es la ocasión para que los países del mundo reafirmen que prefieren la cooperación y el diálogo a la confrontación”.
La ONU no ha tenido un gran año
No hay duda de que ha sido un año difícil para el organismo mundial. Ha quedado relegado cuando se trata de su responsabilidad clave de garantizar la paz y la seguridad internacionales e intentar poner fin a grandes conflictos en Oriente Medio y Ucrania.
El hecho de que Estados Unidos no haya pagado miles de millones de dólares en atrasos pendientes ha dejado las finanzas de la organización en una situación inestable.
“Aunque el mundo todavía confía en la ONU, el público global está ansioso por un cambio”, según el ex vicesecretario general de la ONU Mark Malloch-Brown, miembro del consejo de la Fundación de las Naciones Unidas.
El futuro de la inteligencia artificial ha pasado al primer plano de las preocupaciones globales, con sus avances acelerados y el reconocimiento incipiente de que no existen controles de la industria, y mucho menos salvaguardas globales, para una tecnología que tiene muchas ventajas, pero también muchas desventajas e incógnitas.
Días antes del encuentro global, líderes de tres grandes empresas de IA advirtieron sobre la posibilidad de que la tecnología se salga del control humano y pidieron una pausa, pero Trump desestimó sus preocupaciones como “un engaño” e instó a continuar los avances para mantener a Estados Unidos por delante de China.
El Consejo de Seguridad de la ONU añadió a su agenda una reunión sobre IA para la tarde del miércoles, una señal de la creciente aprensión y de la necesidad de abordar el tema. Ya estaba previsto que celebrara una reunión de alto nivel sobre Ucrania con Zelenskyy el miércoles por la mañana.
Edith M. Lederer ha cubierto asuntos internacionales para The Associated Press durante más de medio siglo.
































































