

En el 182.º aniversario de la Constitución de 1844, la historia de Neiba, nos recuerda que, la República también, se construyó desde los pueblos del interior.
Por Delsiris Cuevas Montero
Cada 6 de noviembre, la República Dominicana, conmemora uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia: la proclamación de su primera Constitución, aprobada en San Cristóbal en 1844. Aquel documento representó mucho más que el nacimiento de un ordenamiento jurídico. Constituyó la expresión institucional de una nación que, apenas ocho meses antes, había proclamado su independencia y enfrentaba el enorme desafío de organizarse como Estado libre, soberano e independiente.
Este 6 de noviembre de 2026, cuando se cumplen 182 años de aquella histórica proclamación, resulta oportuno dirigir nuestra mirada hacia una dimensión del dominicano que pocas veces ocupa un lugar destacado en las conmemoraciones nacionales: la participación de las comunidades del interior en la construcción de la República
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Entre ellas se encuentra Neiba, una localidad del suroeste cuya presencia en la primera Constitución dominicana, constituye un hecho histórico documentado, aunque para muchos ignorado y desconocido.
Un neibero en la Constituyente de 1844
Cuando los representantes de las diferentes localidades se reunieron en San Cristóbal, para elaborar la primera Constitución dominicana, Neiba, tuvo su propia representación.
En la relación de los miembros del Congreso Constituyente del 6 de noviembre de 1844, aparece un nombre que merece ser rescatado de los documentos históricos: Bernardo Aybar, diputado por Neyba.
No se trata de una tradición oral ni de una afirmación construida desde el entusiasmo local. Su nombre y la comunidad que representaba aparecen expresamente consignados en la Colección de leyes, decretos y resoluciones de diferentes documentos y desde luego en las diferentes replicas de la primera constitución dominicana.
Este dato, aparentemente sencillo, posee una profunda significación histórica. En 1844, la República Dominicana, comenzaba a organizar sus instituciones en medio de enormes dificultades políticas, económicas y militares. La independencia proclamada el 27 de febrero ,debía traducirse en un orden constitucional capaz de establecer los poderes del Estado, definir derechos y organizar la vida republicana
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En ese escenario, Neiba, no permaneció ajena al proceso. Estuvo representada en la asamblea encargada de dar forma jurídica al nuevo Estado dominicano.
La presencia de Bernardo Aybar, demuestra que la historia constitucional nacional no fue protagonizada exclusivamente por las ciudades donde se concentraba el poder político. También participaron comunidades del interior que, desde sus propias circunstancias, formaron parte de aquel acontecimiento fundacional.
Una presencia que volvió a manifestarse en Moca
La relación de Neiba, con el constitucionalismo dominicano no terminó en 1844. Catorce años después, durante la crisis política que dio origen a la Revolución de 1857 y al Congreso Constituyente de Moca, la localidad volvió a figurar entre las comunidades representadas.
Las actas de aquel Congreso registran que, en la sesión del 16 de diciembre de 1857, fueron presentadas y examinadas las credenciales de Juan Nepomuceno Pérez, diputado por Neiba. Después de comprobarse su conformidad con las disposiciones legales, el representante prestó el juramento correspondiente.
La Constitución, promulgada el 19 de febrero de 1858, confirma su participación al identificarlo expresamente como «J. N. Pérez, Diputado por Neyba».
La coincidencia entre las actas congresuales y el texto constitucional permite reconocer una segunda participación constituyente de Neiba, esta vez en un momento particularmente complejo de la historia republicana.
Estos dos nombres, Bernardo Aybar y Juan Nepomuceno Pérez, representan algo más que referencias individuales. Constituyen testimonios de la presencia política de una comunidad que participó en dos acontecimientos fundamentales del constitucionalismo dominicano del siglo XIX.
La Constitución también tiene una historia local
Conmemorar la Constitución dominicana, no debería limitarse a recordar la fecha de su proclamación, los principios jurídicos que estableció o las personalidades nacionales que participaron en su elaboración.

También, constituye una oportunidad para reconocer cómo los pueblos del territorio dominicano, se incorporaron a la formación del Estado.
La presencia de Neiba, en las constituyentes de 1844 y 1858, invita a reflexionar sobre una dimensión frecuentemente relegada de nuestra memoria histórica: la participación de las comunidades del interior en los procesos que dieron origen y continuidad a las instituciones republicanas.
No se trata de atribuir a Neiba, un protagonismo superior al que permiten demostrar los documentos. La historia no necesita exageraciones para adquirir importancia.
Basta con reconocer los hechos.
En 1844, Neiba, tuvo un diputado en la Asamblea Constituyente de San Cristóbal. En 1858, volvió a estar representada en el Congreso Constituyente de Moca. En 1943, seconvirtió en cabecera de la nueva provincia Bahoruco, cuya representación quedó consignada en la reforma constitucional de 1947.
Son acontecimientos que merecen formar parte de la
memoria histórica de nuestra región y del conocimiento de las nuevas generaciones.
Una memoria que debemos recuperar
A 182 años de la primera Constitución dominicana, resulta pertinente preguntarnos cuánto conocen nuestros estudiantes sobre los hombres y las comunidades que participaron en aquel proceso fundacional.

¿Cuántos jóvenes de Neiba, saben que Bernardo Aybar, representó a su comunidad en la Constituyente de 1844? ¿Cuántos conocen la participación de Juan Nepomuceno Pérez, en la Constitución de Moca de 1858?
Estas preguntas no persiguen únicamente recuperar nombres del pasado. Nos invitan a fortalecer una enseñanza de la historia nacional que reconozca la relación entre los grandes acontecimientos y las experiencias de las comunidades que integran la República.
La memoria constitucional dominicana, también pertenece a Neiba Bahoruco y a los pueblos del suroeste. En este nuevo aniversario de nuestra primera Constitución, recordar a nuestros representantes es reconocer que Neiba, estuvo presente cuando la República, comenzaba a organizarse jurídicamente.
Datos del autor:
Delsiris Cuevas Montero, es sociólogo, educador, gestor cultural, escritor e investigador dominicano, oriundo de Neiba, provincia Bahoruco. Vinculado a la gestión educativa. Desarrolla una labor orientada al fortalecimiento de la educación, la cultura y la identidad. Sus intereses investigativos se centran en los procesos históricos, sociales y políticos. A través de sus escritos e investigaciones, promueve el rescate, la valoración y difusión del patrimonio histórico y cultural.






































































