Santo Domingo, R.D. – La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) informó que la República Dominicana salió oficialmente del mapa mundial del hambre, tras reducir su tasa de subalimentación a menos del 2.5 %, alcanzando así la meta estadística de “Hambre Cero”.
El informe representa un importante reconocimiento a los avances del país en materia de seguridad alimentaria. Sin embargo, en las calles de los barrios del Gran Santo Domingo, las opiniones de la ciudadanía muestran una realidad diversa.
Con el objetivo de conocer la percepción de la población, el Grupo de Medios Contacto Directo realizó un recorrido por distintos sectores de la capital, donde entrevistó a residentes sobre el informe de la FAO. Las respuestas estuvieron divididas.
Algunos ciudadanos manifestaron que el hambre continúa siendo una realidad para muchas familias dominicanas, señalando que la falta de empleo, los bajos ingresos y el constante aumento en los precios de los productos de la canasta básica dificultan que numerosos hogares puedan alimentarse adecuadamente.

“Hay personas que no encuentran qué comer porque el dinero no les alcanza”, expresó uno de los entrevistados, mientras otros coincidieron en que la inseguridad económica sigue afectando a los sectores más vulnerables.
En contraste, otros consultados consideraron que el país no enfrenta una hambruna generalizada, aunque reconocieron que todavía existen familias que pasan necesidades. También hubo quienes afirmaron que las oportunidades laborales permiten que quienes tienen un empleo puedan cubrir sus necesidades básicas de alimentación.
Las opiniones recogidas reflejan el contraste entre los indicadores internacionales y la percepción de una parte de la población sobre su situación económica cotidiana. Aunque el informe de la FAO certifica una reducción significativa de la subalimentación en el país, muchos ciudadanos entienden que persisten desafíos relacionados con el costo de la vida, el acceso al empleo y el poder adquisitivo de las familias.
El reporte de la FAO evalúa la prevalencia de la subalimentación a nivel nacional mediante indicadores estadísticos, mientras que las experiencias expresadas por los ciudadanos evidencian las dificultades económicas que aún enfrentan muchos hogares para garantizar una alimentación adecuada.




































































