Katmandú (EFE).- Las autoridades de Nepal elevaron en su última actualización a 359 los fallecidos por la masiva riada que impactó el distrito de Rasuwa, al norte del país, en la frontera con la región autónoma del Tíbet (suroeste de China).
Se trata del último balance difundido por la Policía nepalí en la plataforma X, en el que añade que 63 personas se encuentran recibiendo tratamiento en varios hospitales de Katmandú.Un portavoz de la Policía nepalí de Katmandú, Abhi Narayan Kafle, confirmó a EFE que las autoridades han rescatado con vida a 445 personas en las últimas horas, entre ellas 27 extranjeros.
Según el último balance de la Junta de Turismo de Nepal (NTB), al menos 644 turistas registrados en la zona del desastre siguen desaparecidos, de los cuales 127 son de nacionalidad nepalí y 517 extranjeros, principalmente de la India (178), Estados Unidos (65), Ucrania (53), Malasia (51) y Australia (35).
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lin Jian, afirmó este jueves que Nepal les ha notificado la desaparición de cerca de 100 de sus nacionales en la zona del desastre, aunque el documento preliminar de Katmandú no los ha registrado por el momento.
El Ejército y las fuerzas de seguridad de Nepal rescataron a primera hora de la mañana a 123 personas que se encontraban atrapadas o incomunicadas en las zonas anegadas de la cuenca arrasada en el distrito de Rasuwa, fronterizo con el Tíbet.
Los equipos militares trabajan para trasladar a los extranjeros en helicóptero a a Katmandú mientras siguen tratando de localizar más grupos de superviviente.

Gran parte de las víctimas, según reportan las autoridades, se encuentran a kilómetros de la zona de origen de la riada, arrastradas hasta la parte baja del río bajo una enorme masa de agua, lodo, piedras y la infraestructura de varias localidades.
China por el momento ha reportado tres fallecidos y 558 personas con las que se ha perdido el contacto en el condado tibetano de Gyirong, lo que eleva el balance provisional conjunto a más de 290 muertos y unos 1.400 desaparecidos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó este jueves, citando datos de autoridades de Nepal, que unas 10.000 familias del país necesitan ayuda urgente tras la inmensa riada que golpeó ayer una zona fronteriza con el Tibet.
En una declaración a EFE, la oficina nepalí de la OMS explicó que trabajan conjuntamente con el Gobierno para atender el desastre -ocurrido en el distrito de Rasuwa, en la provincia nepalí de Bagmati-, con unos 1.400 desaparecidos reportados entre Nepal y China, centenares de ellos turistas extranjeros.
Citando a la Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (Ndrrma), la OMS dijo que unos «10.000 hogares necesitan ayuda inmediata», especialmente en zonas cercanas a Rasuwa, colindante con el condado de Gyirong, en la región autónoma del Tíbet.

«Se han reportado daños en un total de cuatro centros de salud, tres de ellos completamente destruidos. Dos hospitales adicionales presentan interrupciones en sus servicios», prosiguió la agencia humanitaria.
El organismo de Naciones Unidas remarcó que aún se encuentran «identificando las necesidades prioritarias en materia de salud», por lo que advirtió que las cifras de víctimas y daños variarán previsiblemente en las próximas horas, conforme avance la búsqueda de supervivientes y el acceso a zonas devastadas por la riada.
Por ahora, la OMS ya envió una primera avanzada de ayuda que incluye tiendas de campaña multiusos «para facilitar la prestación de servicios de salud en las zonas afectadas».
Por su parte, la directora nacional de la ONG Care Internacional, Mona Sherpa, subrayó ayer que estas inundaciones «han generado preocupación por la propagación de enfermedades de transmisión hídrica debido a los daños en las infraestructuras de agua y saneamiento».
La organización no gubernamental también prevé movilizar ayuda en el territorio afectado, donde la Policía y el Ejército nepalí han desplegado 7.400 efectivos en las últimas 24 horas.
Las autoridades siguen evaluando el origen de la riada, ya que en un primer momento se contempló como posibilidad un desbordamiento o ruptura de un lago glaciar en el Tíbet, pero también se aludió a un terremoto.
Según la Policía nepalí, un total de 7.400 efectivos de la Policía y el Ejército permanecen desplegados en las zonas afectadas.
Las autoridades chinas, que controlan la región autónoma, no informaron hoy del total de efectivos desplegados, e indicaron que la lluvia, la inestabilidad de las laderas, los accesos dañados y los cortes de comunicaciones complican la búsqueda en el condado chino de Gyirong (Tíbet, suroeste), así como el riesgo persistente de nuevos desprendimientos debido al mal tiempo.

Las autoridades chinas también recurrieron a medios aéreos: un dron enviado desde la provincia vecina de Sichuan llegó durante la madrugada local del jueves equipado con una estación base móvil y comunicaciones por satélite.
Un avión trasladó asimismo desde dicha provincia a 111 rescatistas, material especializado y cuatro perros de búsqueda.
Estados Unidos ha enviado 500.000 dólares para emergencias y un asesor en respuesta a desastres.
Las autoridades siguen evaluando el origen de la riada, ya que en un primer momento se contempló como posibilidad un desbordamiento o ruptura de un lago glaciar en el Tíbet, pero también se aludió a un terremoto por parte del Gobierno nepalí.
El Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó después que se trató de un deslizamiento de magnitud 5,2 y situó su origen a unos 55 kilómetros de al noroeste de Kodari.
Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) han advertido de que los escombros arrastrados en la riada del Himalaya podrían generar represas naturales y provocar un segundo episodio catastrófico si se liberan.
La riada que golpeó este miércoles el condado tibetano de Gyirong, en la frontera entre China y Nepal, generó vibraciones equivalentes a las de un terremoto de magnitud 5,1 debido a la enorme fuerza del corrimiento de lodo, informó este jueves la televisión estatal china CCTV.
El Centro de Redes Sismológicas de China detectó hacia las 10.52 hora local (02.52 GMT) del miércoles un evento sísmico de magnitud 5,1 en una zona situada a unos 20 kilómetros del puerto fronterizo de Gyirong, coincidiendo con el momento del desastre.
El análisis de las ondas confirmó posteriormente que se trató de un fenómeno sísmico provocado por un colapso en superficie y no de un terremoto tectónico, es decir, que el propio corrimiento de lodo produjo vibraciones similares a las de un seísmo de esa magnitud.
Las autoridades chinas evacuaron este jueves a residentes de varias localidades del Tíbet amenazadas por la posible ruptura de un lago que se ha formado tras la riada que golpeó el miércoles una zona fronteriza entre el norte de Nepal y el suroeste de la región tibetana.
El lago se formó cerca de la confluencia de un río procedente de Nepal con otro curso fluvial en el Tíbet y contenía este jueves unos dos millones de metros cúbicos de agua, según datos del Ministerio chino de Recursos Hídricos difundidos por la televisión estatal CCTV.
El embalse natural ya estaba desbordándose y las autoridades calculan que otros tres millones de metros cúbicos podrían incorporarse durante los próximos tres días, lo que eleva el riesgo de una ruptura y una descarga repentina de agua, mientras se prevé que el caudal alcance su máximo el próximo 1 de septiembre.
El Departamento de Recursos Naturales del Tíbet informó de que los habitantes amenazados de varias localidades situadas aguas abajo habían sido trasladados a lugares seguros.
Las autoridades estimaron que la barrera natural alcanza unos 50 metros de altura y más de tres kilómetros de longitud y advirtieron de que supone una grave amenaza para las zonas situadas aguas abajo.



































































