POR JULIA FRANKEL, STELLA MARTANY and KONSTANTIN TOROPIN
IRBIL, Irak (AP) — El ejército estadounidense anunció el viernes que disparó contra otro buque mercante que intentaba romper su bloqueo de los puertos iraníes, mientras Irán atacó bastiones estadounidenses en torno al golfo Pérsico.
Estados Unidos e Irán no han dado muestra de dar marcha atrás en su conflicto luego una decimotercera noche consecutiva de ataques.
Con el nuevo recrudecimiento de los combates y el aparente estancamiento de la diplomacia, ambas partes realizaron movimientos que indican una posible escalada.
Las embajadas de Estados Unidos en todo Oriente Medio comenzaron a alertar a los estadounidenses en la región de que las opciones para salir podrían volverse más limitadas, mientras la Guardia Revolucionaria de Irán instó a la población de los países vecinos a mantenerse lejos de bases con tropas estadounidenses.
Por otro lado, Arabia Saudí lanzó un ataque sobre la ciudad portuaria de Hodeida, en Yemen, en respuesta a ataques de los hutíes contra buques petroleros saudíes en el mar Rojo, informó el sábado la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen.
Los hutíes, que cuentan con el respaldo de Teherán, informó que el grupo intensificará sus acciones después de varias semanas de tensiones que han roto varios años de calma.
Las fuerzas estadounidenses inutilizaron el M/T Lavine en el golfo de Omán después de que la embarcación intentó romper el bloqueo en al menos cuatro ocasiones, señaló el capitán Tim Hawkins, portavoz del Comando Central de Estados Unidos, en declaraciones a The Associated Press.
Hawkins subrayó que la tripulación del barco recibió varias advertencias e ignoró las órdenes. Posteriormente, el ejército disparó contra su sala de máquinas.
Es el segundo barco comercial que queda inutilizado desde que Estados Unidos reimpuso su bloqueo. El Comando Central de Estados Unidos también ha redirigido 12 embarcaciones.
El mismo día en que se reimpuso el bloqueo naval, las fuerzas estadounidenses informaron que abrieron fuego contra el buque petrolero Belma, con bandera de Curazao, que navegaba hacia la isla de Kharg, la principal terminal de exportación de petróleo de Irán en el golfo Pérsico.
Después de que el barco “ignoró múltiples advertencias”, una aeronave estadounidense inutilizó el buque con un misil contra la chimenea del barco el 15 de julio.
Horas antes el viernes, el presidente Donald Trump se refirió a las negociaciones con Irán como “por mucho, las más serias que hemos visto”, incluso mientras ambas partes intercambian ataques a diario. Trump añadió que “no tiene prisa” por terminar la guerra.
Después de prometer que Irán “no se doblegará ante el acoso de Estados Unidos”, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, señaló que las conversaciones con dos potencias globales a menudo enfrentadas con los estadounidenses —China y Rusia— estaban en curso.
Advirtió en una entrevista con el medio semioficial Tasnim que la República Islámica “no se dejará intimidar por las amenazas ni cederá ante la presión”.
En el centro de la lucha está el estrecho de Ormuz, un paso crucial para los suministros energéticos globales que ha sido cerrado de facto por ataques iraníes, disparando el precio de los combustibles y provocando una agitación económica generalizada.
Ataques de EEUU en todo Irán y ofensivas en países de la región
En la ciudad de Irbil, en el norte de Irak, que alberga un contingente de asesores militares estadounidenses, funcionarios de seguridad dijeron el viernes que fuerzas lideradas por Estados Unidos habían derribado cinco drones cargados con explosivos.
Explosiones repetidas resonaron en Irbil, la capital de la región semiautónoma kurda de Irak, y pudieron verse columnas de humo negro cerca de su aeropuerto, donde están asentadas fuerzas estadounidenses.
Funcionarios militares estadounidenses no respondieron a una solicitud de comentarios sobre los aparentes ataques.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó que había atacado la base estadounidense en Udairi, en Kuwait, incendiando y destruyendo tres cobertizos de municiones y almacenamiento.
También afirmó haber alcanzado y dañado una torre de vigilancia de la 5ta Flota de la Marina de Estados Unidos, con base en Baréin, que resultó dañada.
El Comando Central de Estados Unidos no respondió a consultas sobre las afirmaciones.
Baréin y Jordania señalaron que interceptaron ataques aéreos iraníes el viernes.
Mientras una andanada de ataques apuntaba a bases de Estados Unidos y sus aliados, el ejército estadounidense alcanzó una base naval de la Guardia Revolucionaria en el norte de Irán, según informaron las agencias noticiosas semioficiales iraníes Fars e ISNA.
También se reportaron explosiones causadas por los bombardeos de Washington en la isla iraní de Qeshm, una base con activos navales que incluyen lanchas con drones que Irán puede usar para atacar embarcaciones en el estrecho de Ormuz, así como en la provincia de Isfahán, donde hay una importante base aérea iraní y una de las instalaciones nucleares del país.
Según los reportes, otros ataques alcanzaron la provincia suroccidental iraní de Juzestán y la de Fars, en el sur.
El Comando Central de Estados Unidos señaló que la más reciente andanada estaba diseñada para “mermar aún más la capacidad de Irán de amenazar a marinos civiles y a buques comerciales que transitan por aguas regionales”, mientras los estadounidenses presionan para reabrir el estrecho, por el que en tiempos de paz pasaba una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo.
Ataques hutíes dan a Irán más margen de maniobra en posibles negociaciones
Una delegación diplomática de Omán, que ha participado en esfuerzos de mediación entre Estados Unidos e Irán, llegó el viernes a Teherán para discutir la gestión del tráfico marítimo en el estrecho, según la agencia estatal de noticias de Irán.
La capacidad de Irán de cerrar de facto el estrecho —y, con ello, provocar un caos económico mucho más allá de Oriente Medio— le da un enorme margen de maniobra en negociaciones.
Sus aliados hutíes aumentaron esa ventaja cuando atacaron dos petroleros saudíes en el mar Rojo el jueves, incrementando los riesgos para el transporte marítimo a través de otra ruta vital para el petróleo de Oriente Medio.
Los ataques cumplieron la amenaza de los hutíes de cerrar el estrecho de Bab el-Mandeb al transporte marítimo vinculado a Arabia Saudí.
Un funcionario de la Autoridad General de Transporte también señaló que un buque saudí sufrió daños menores en el casco después de ser atacado el viernes mientras navegaba en el mar Rojo, según la Agencia de Prensa Saudí.
La televisora hutí Al Masirah informó a primera hora del sábado que los ataques saudíes alcanzaron instalaciones pertenecientes a la corporación estatal de telecomunicaciones y también apuntaron a la isla de Kamaran, frente a la costa occidental de Yemen.
La emisora dijo que un empleado resultó herido y que una mujer también en la isla de Kamaran también sufrió lesiones.
Arabia Saudí dijo que hará todo lo necesario para proteger a sus embarcaciones y advirtió a los hutíes que si continúan con “actos hostiles, entonces no dudarán en responder”.
Trump amenazó con un “gran castigo militar” contra los hutíes si continúan con sus ataques a barcos.
El estrecho, en el extremo sur de la península arábiga, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén, y por él pasa alrededor del 12% del comercio mundial, incluida una cuarta parte del tráfico global de contenedores.
Ese paso se ha vuelto cada vez más crucial para Arabia Saudí, que se ha visto obligada a desviar millones de barriles de petróleo al día para eludir el estrecho de Ormuz.
El precio del crudo Brent, el referente internacional, bajó ligeramente el viernes a alrededor de 96 dólares, pero sigue muy por encima de antes del inicio de la guerra, cuando se cotizaba en torno a 72 dólares por barril.
Los conductores en Estados Unidos vieron subir los precios de la gasolina hasta un promedio de 4,11 dólares por galón, dijo AAA.
Aumenta el costo humano de la guerra sin señales de avances diplomáticos
Más allá del impacto económico, el costo humano también fue evidente. El Ministerio de Salud de Irán informó que 3.434 personas han muerto desde el inicio de la guerra.
En otros hechos, la Organización Marítima Internacional dice que al menos 6.000 marinos están varados en unas 400 embarcaciones en torno al estrecho de Ormuz. El jefe de derechos humanos de Naciones Unidas, Volker Türk, pidió medidas “urgentes” para ayudarlos.
Su oficina apuntó que los marineros están expuestos a los combates y que algunos han sido abandonados por los propietarios de sus barcos, dejándolos para que “se las arreglen por sí mismos sin comida, agua, combustible, atención médica, electricidad o medios para comunicarse con sus familias”.
No ha habido señales públicas de avances en ningún esfuerzo de negociación.
El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, que ha desempeñado un importante papel en negociaciones anteriores, se reunió el viernes con su homólogo iraní, Abbas Araghchi.
Pero antes de la reunión, Araghchi pareció restar importancia a cualquier intento de mediación, diciendo que no creía que el conflicto necesitara más mediadores, e insistiendo en cambio en que Estados Unidos debe cambiar su postura.
Estados Unidos e Israel atacaron Irán el 28 de febrero y han presentado objetivos cambiantes para justificar la guerra, incluyendo derrocar al gobierno de Teherán y eliminar su programa nuclear.
Israel también señaló su disposición a reincorporarse al conflicto en los últimos días. La oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que viajaría a Estados Unidos la próxima semana y se reuniría con Trump.




































































